martes, 4 de septiembre de 2012

Mi Primer Día en el Paraíso


Un día discutía acaloradamente con una mujer avanzada en sus 30s, con dos hijos, y con un trabajo que por coincidencia de la vida era lo que yo hacía hasta hace unos días atrás. Me gusta creerle que de verdad era lo que hacía, pero la verdad lo dudo. Se sorprendió de mi corta edad, y de que ese era el primer trabajo que había tenido desde que me gradué. Según ella tuve mucha suerte en tener ese tipo de trabajo en el primer intento, en la primera entrevista, en el primer trabajo que obtuviste dos semanas después de tu ceremonia de graduación.

Le conté también que había renunciado y que ese justamente era el primer día que oficialmente estaba sin trabajo. De repente parece que lo que decía ya no tenía sentido para ella. Su primera pregunta fue “¿Por qué?” y sin dudarlo le dije que no me gustaba mi trabajo, lo odiaba, trabajaba demasiado y con costo tenía tiempo para mí mismo. Mi miró con una cara de confusión sobreactuada en su embriaguez. Me miró como si literalmente yo viniera de otro planeta, como si venía de los años 60s, como un hippie sucio, vago, sin deseos de superación sin querer trabajar.

Me dio una charla. Literalmente esta mujer por arriba de sus 30s, con dos hijos, y ebria me quería o pretendía o su intención de la noche era enseñarme de que se trata el mundo real. Siempre las persona hablan del mundo real y la verdad (o por lo menos yo pienso) nadie cree estar viendo en el mundo real. Literalmente todos se creen tan afortunados para no estar viviendo en el mundo real. Tal vez el mundo real no sea tan peligroso como nos lo imaginábamos. Me dijo que ella ha estado trabajando hasta el cansancio desde que tenía mi edad y eso la ha hecho llegar al lugar donde ella estaba, eso la ha hecho la mujer que es ahora. Y eso me hace pensar… ¿en que lugar crees que estas? ¿Literalmente me lleva 10 años y ella ha luchado toda su vida laboral por el mismo lugar donde yo estaba?

Me reclamaba, literalmente me decía que mi decisión había sido una gran irresponsabilidad. ¿Después de todo, la vida no se trataba de responsabilidades tras responsabilidades, luego marido, hijos, universidades que pagar, hipoteca que pagar, planes de pensiones que pagar? ¿Qué tal si la vida bien vivida no es así? Y es que solo el hecho de cuestionar el status quo parece ser tan agobiante, tan ilegal, tan fuera de los límites de la tolerancia cultural. Puedo tolerar que seas homosexual, que tengas tendencia comunista, que hayas ido a colegio privado, que seas menor que yo, pero lo que no puedo tolerar es que dejes un trabajo por tu propio placer.

Me dio una charla de aproximadamente media hora. Los acompañantes me quedaban viendo como “¿Qué es lo que él dirá ahora?” esperando mi ataque, esperando mi retorica socialista, ambientalista, de integración con cultura y naturaleza, o simplemente mi respuesta de un hombre de ciudad estresado. Solo le dije “Hay diferentes direcciones que le queremos dar a nuestras vidas” a lo cual ella asintió y admitió que después de haber trabajado tanto se siente cansada, con ganas de salir corriendo.

No sé si mi aventura me llevará a un verdadero encuentro personal o de verdad a redefinir mi legado indígena. Nunca me ha gustado ser tan optimista con las cosas. Pero mi primer viaje anómalo me hace pensar que ha sido un buen inicio. Luego de esperar por buses, viajar en camiones, y luego de mucho caminar me encuentro en el mejor lugar del mundo para mí en este momento.

Apenas llegar al hotel, leer un rato en la cama y dormir, encontré a alguien con pasar la tarde. Me pregunto si fuera esa personas legendaria que se sienta en el mismo lugar todos los días de su vida en un bar frente a la playa y siempre, todas las noches sin excepción tener un compañero de mesa, de tragos y de historias… muchas inventadas, pero al fin y al cabo historias. Aun no se que dirección le quiera dar a mi vida, si este espíritu de aventura se me acabe cuando se me acabe el dinero o si solo será una semana luego de regresar arrastrándome a mi trabajo para que me lo den de regreso.

lunes, 20 de agosto de 2012

15 Años

Hace muchos años iba con mi mama en el carro, ella iba manejando y la radio estaba encendida. De repente comienza a sonar la canción Angie de The Rolling Stones. Mi mama le subió el volumen y dijo “Esa canción la baile yo en mi fiesta de 15 años”. Desde ese mismo momento la fiesta de los 15 años de mi mama fue un tema oculto que me obsesionó. Me los imaginaba, me la imaginaba a ella, de niña, con su vestido y amistades. Algunas veces nunca pensamos en nuestros padres de niños, creo que hasta ese momento nunca me había imaginado a mi madre de adolescente. Una Rosaura sin conocerme, sin idea de mi existencia, sin amor hacía mí. La sola idea de una Rosaura ajena a mí me parecía un poco transtornante.

Desde ese momento revoloteó en mí esa noche de la fiesta de sus 15 años. Sabía lo importante que era para una niña hispana su fiesta, y más aun en esos años cuando un carro o un viaje por Europa no eran canjeables por tu fiesta y aunque lo hubiera sido las niñas siempre hubieran preferido su fiesta. Aun con mi obsesión interna con ese tema yo nunca pregunté ningún otro detalle de esa fiesta. Como con quien bailó esa canción porque no creo que haya sido el vals que bailaría con mi abuelo… y aun mas allá de eso… ¿porque se acordaría de esa canción en vez de su vals? Sería mi historia recreada en mi cerebro.

Años después, unos días después que muriera mi tío, su viuda nos entregó un álbum de fotos. Lo llevamos a casa y lo vimos. No era gran cosa. Fotos nuevas y viejas de la familia. Y entre las páginas había una foto, y si mi mamá no hubiera hecho ningún comentario esa foto hubiera gozado de medio segundo de mi atención antes de pasar a la siguiente página. “Una foto de mis 15 años” dijo. Tuve un pequeño ataque. La vi. Era la foto perfecta. Ella de pie, con su vestido un poco debajo de la rodilla, sencillo, zapatos un poco altos de niña, y una gran sonrisa de “este momento es perfecto”. Se veía una banda (o por lo menos un tipo con una guitarra en el fondo) y un pastel de dos pisos. A pesar que la foto no era en color si no en sepia podía distinguir (o imaginarme) el tono rosa de su vestido y el Cataño de su pelo.

Esa niña nunca se imaginaria la vida que llevaría, los trabajos que llegaría a tener, el hijo, la casa… esa niña no sabía nada. Lo único que sabía era que era su fiesta de 15 años y estaba feliz. El mundo pudo haber terminado al día siguiente y a ella no le hubiera importado. Las madres viven la vidas de sus hijos, de su esposo y de último viven las de ella. Una madre se desprende de su misma persona para pasar toda su vida preocupándose ya no por ella sino sus hijos. Pero esa Rosaura no tenía hijos, esa Rosaura era egosita, solo se tenía a ella misma y ella misma era lo único que le bastaba. Tenía todos sus regalos esperándola en su cuarto, no sabía que quería que llegara primero, si la banda que comenzara a tocar o bailar con esa persona con quien bailó Angie.

No puedo creer lo tanto que me obsesiona esa foto desde entonces. Reconocer pequeños detalles de la casa de mis abuelos. Ver que recuerdo las formas de las ventanas antes que las cambiar, el color del piso y pequeños rasgos en mi mamá. Debió de haber sido un día muy feliz para ella. No tenía esposo ni hijos en que pensar. Aun les faltaba todas las decepciones de la vida adulta, los problemas, el matrimonio, el hijo, el trabajo, las cuentas… solo le preocupaba que ese muchacho la sacara a bailar Angie.

Nunca le dije nada, nunca pregunté nada más. Esperar que la información llegue a vos es mucho más divertido que buscarla. Un día mi mama me llego a traer al trabajo y fuimos a la casa de unos compañeros de trabajo de ella que la habían invitado a tomar vino. Ya cuando nos habíamos tomado tres veces la canción perfecta sonó en el equipo de sonido de nuestra anfitriona. Angie. “Mi canción de mis 15 años” dijo. Creo que habré sonreído. Y luego vino el más maravilloso recuento de ese día, y tome una postura de quien tiene el gran tesoro de la vida frente a él y la única manera de obtenerlo es mostrase indiferente:

“Mi mamá ese día me llevó a comprar mis zapatos a la Zapatería [Dijo el nombre de la Zapatería pero no me acuerdo] que en ese entonces todo el mundo iba ahí [Managua siendo una ciudad tan pequeña todos conocía cada tienda de la ciudad]. Mi mamá como era costurera ella ya me había hecho el vestido con unos vuelos en el hombro que me encantaban [Recordé los vuelos en la foto mientras tomaba un trago de vino para parecer distraído]. Ella [Mi abuela] quería comprarme unos zapatos planos, pero como yo siempre he sido bajita yo le dije ¡Mamá, mamá yo quiero los de tacones! Y mi mamá me decía que no [Me gusta imaginar que eran más costosos los zapatos de tacones, pero lo más probable es que mi abuela quería algo más conservador] y yo le decía ¡Mamá pero yo quiero esos! [Mientras hizo el gesto con la mano con quien jala una falda de su madre que me resulto estupendo tan inocente, ella dependía de alguien más] y al final me los terminó comprando. Iba feliz yo.”

No lo podía creer. Mi imaginación salió volando ¿Por qué le habrá terminado por comprar los zapatos de tacón? Como yo recuerdo a mi abuela, ella era persona muy dura de carácter ¿Qué la habrá convencido? Y de repente… lo sabía… era su hija. ¿Cómo poderle negar un deseo a una niña que hoy cumple 15 años? Y esa imagen de mi abuela aceptando y ver la cara de felicidad de mi mamá que tendría sus zapatos. Los Zapatos de la foto. Los zapatos que aun parecían de niña. ¿Qué más la abra faltado a esta niña para ser completamente feliz? Una familia muy humilde, todos unidos, con banda, con vestido hecho en casa con unos vuelos en el hombro muy coquetos, un pastel de 2 pisos, todos tus amigos de la escuela, y unos relucientes y perfectos zapatos de tacones… justo lo que quería. Ella no quería nada más… esa noche sería de ella y no tendría que ser de nadie más. Aun no sé con quién habrá bailado Angie. Pero siempre será la canción de esa noche de Mayo.

viernes, 29 de junio de 2012

Sueños de Latinoamérica

Yo soy nuevo en el mundo laboral. Recuerdo plácidamente mis días de universidad cuando dormía un mínimo de 12 horas y la mitad del resto de las 12 horas pasaba recuperándome de la resaca o la otra mitad paseando por los pasillos de la universidad con mis amigos pensando donde iríamos a tomar. ¡Ah que inocente era entonces! No tenía la más mínima idea de lo que me esperara luego de estrechar la mano del decano de la universidad y recibir mi título. Si hubiera sabido, o tan siquiera hubiera tenido la noción de que afuera de la universidad me esperaría un mundo cruel, rudo y sobre todo un mundo estresado, si tan siquiera alguien me lo hubiera advertido creo que no hubiera dormido 12 horas sino 16. ¡Ha cuanto me hace falta el sueño ahora!

Yo siempre he pensado que soy una persona que no está programada para seguir los parámetros normales, también siempre he pensado que una vida de oficina sería un estilo de vida que no me llenaría. Siempre he tenido un lado un poco rebelde y salvaje de ese mismo estilo de rebelde que vemos por las calles con el pelo largo con barba y camisas del Che hablando de cómo sistemas neo-liberales nos han llevado a la ruina moral. Sabía desde el principio que ese mismo lugar donde era mi lugar. Siempre he querido estar en máximo contacto con mi lado Latinoamérica, mi orgullo nicaragüense.

Siempre quise después de terminar la universidad hacer el recorrido del Che por Suramérica, así como un ritual latinoamericano por el cual te volverás uno con la tierra orgullosa de nuestros aborígenes. Siempre lo quise hacer como cual si fuera un ritual de iniciación. Pero justo luego de mi graduación conseguí un trabajo (A solo una semana de haberme graduado) entonces pensé “¿Qué tanta suerte puede ser que he conseguido trabajo justo en el primer lugar que aplico justo después de graduado?” lo acepté. Después de todo tenía que financiarme el viaje de una u otra manera. Trabajaría 6 meses, con el dinero de mi salario y luego de mi renuncia mi indemnización pudiera empezar el viaje.

Luego me di cuenta que solo necesitaría 3 meses de trabajo para empezar si no gastaba mucho dinero. Latinoamérica me esperaba con los brazos abiertos para conectarme con ella y que me transmitiera toda su sabiduría de la tierra, de su cultura, de sus aborígenes. Yo era uno de ellos.

Lo triste es que hoy cumplo 2 años de trabajar para la misma empresa. Luego de un acenso luego de tan solo 10 meses de trabajar con ellos, y un sustancial aumento en el salario, y brincarme como 10 niveles en el organigrama de la empresa… pues ya estaba aun más difícil llevar una carta de renuncia. Luego vinieron las deudas, pagar los prestamos de la universidad, contratos de teléfono, seguro social, impuestos, responsabilidades y sentía como pequeñas cuerdas me ataban a mi terrible y cruel cubículo. Echaba raíces. Me traicionaba. Mi sueño se apagaba… ahora podía pasar semanas sin siquiera pensar en el. Cuando me levanto por las mañanas a veces me cuesta verme al espejo y ver cómo me he traicionado. ¿Qué me he hecho a mí mismo, como me he traicionado? Y peor aun ¿Cómo he dejado esperando a Latinoamérica y sus colores?

Odio lo que hago. Odio mi trabajo. Y me da pena decirlo en voz alta porque sería fácil pensar que soy perezoso. Pero no. Simplemente odio la obligación de verme amarrado. Yo pudiera perfectamente vivir con la mitad de lo que gano ahora (lo sé porque eso ganaba antes) y odio el hecho de ver la acumulación de bienes como algo deseable. Ver el hecho que obtener mas de lo que necesito como una señal de bienestar. ¿Dónde había quedado aquellos días de universidad cuando comía como cena 5 buñuelos que me costaban 1 Córdoba cada uno? Y es que no necesitaba mas que mi cama, y 12 horas de sueño.

Mientras me peino para ir a mi trabajo recuerdo que pase años sin peinarme. Mientras me levanto antes que el sol salga recuerdo que ni cuando aun iba a la escuela me levantaba tan temprano. Mientras llego a mi trabajo puntualmente recuerdo que nunca iba a clases durante una semana entera. Mientras pago las cuotas de mis deudas siento como me amarran a mi nueva manera de vida, me encajan un yugo, me hacen parte del sistema, me matan por dentro, me sangran, ¡Malditos! ¡Malditos usureros! ¡Ladrones que me sangran con tasas de intereses a ahogan al pueblo! ¡Déjenme! Pero no hacen caso.

Ahora las camisas de marca me parecen apetitosas cuando antes iba a la tienda de ropa de segunda mano para ver que encontraba. Ahora no puedo vivir sin mi correo en mi teléfono y antes pasé 2 años sin teléfono y otros 2 años con uno que nunca andaba saldo, ocupando teléfonos públicos para hablar por teléfono. Ahora no me imagino agarrar un transporte colectivo, antes que dependía de ellos. ¿Evolución? Yo más bien creo que es muerte. Los sueños no se apagan… se ahogan.

lunes, 16 de abril de 2012

Open Letter

La verdad que cuesta describir a una persona y mucho más cuando has estado tan cerca de esa persona al punto máximo de pertenecerle. Me gusta pensar en los hijos como una extensión de los padres, así como el la herencia definitiva a un amplio linaje de humanos, casi rozando el concepto de inmortalidad. Siempre me ha resultado curioso el grado de conexión que lo hijos tienen con los padres, tal como si se tratase de uno mismo caminando en otro cuerpo, tal como si uno se pudiese ver atrás de nuestros mismo ojos.

Siempre me ha gustado la parábola del hijo pródigo. Me parece tener más trasfondo de lo que la gente piensa (y eso tomando en cuenta que la gente le da mucho trasfondo). Me parece una lectura que al igual que El Principito recomiendo su lectura al menos una vez al año. Siempre uno puede encontrar matices nuevos, giros inesperados a la historia que todos conocemos e incluso lecciones nuevas de vida. Uno de esos matices que siempre me gusta llamar a atención es el hecho que el que el héroe de la historia no es el padre que espera pacientemente el retorno del hijo. En vez de llamarse “el padre paciente” o “el padre misericordioso” que de hecho pusiera más énfasis en la figura protectora de Dios… pero en vez de todo eso, la figura héroe es la del hijo que regresa. El padre simplemente es alguien que lo espera sin tener mérito de eso.

Yo nunca tuve la necesidad de perderme para saber que el mejor lugar donde podía estar era al lado de mi padre. Traté de honrarlo en cada momento que tuve la oportunidad, y aunque nunca tuvo el orgullo de escuchar mi nombre cuando llamaban a los mejores alumnos, o a los alumnos ejemplos él sabía que yo hacía lo correcto y no dudo que haya estado orgulloso de mí… tal vez algunos momentos menos que otros. Creo que hizo un trabajo excelente en educarme. Creo que dio lo mejor de sí mismo para que yo tuviera un ejemplo de trabajo duro, de ética y valores.

A veces las personas faltan antes de tiempo. A veces nos sorprenden con su partida. Pero aunque nunca llegué a ser el mejor alumno su mirada y sonrisa era la misma como si mis notas fueran de todas de cien. Y algunas veces la mejor manera de hacer sentir a un padre orgulloso es solamente captar el ejemplo que él te da y ponerlo en práctica.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Yo no tengo miedo a morir solo.


¡Le tengo pánico! La crisis del cuarto de vida parece estar en todos lados. Un día hablando con un vejo amigo recuerdo haberle dicho que yo no tenía miedo al morir solo. Pude escuchar a mi yo interior soltar una ligera risa de burla al escuchar decirme semejante mentira. Pero me han dicho que si uno dice una mentira mil veces luego se convierte en verdad, pero no sé cuantas veces aun tengo que repetir en voz alta que no tengo miedo a morir solo para que se convierta en mí verdad.

He buscado en Internet, y según, una de las posibles razones del cáncer es la predisposición genética. Y luego que todos mis familiares, ya sea del lado paterno como del materno, han muerto de cáncer, siempre he aceptado mi aparente inevitable destino. Y ya que he estado en contacto con tan terrible enfermedad, se la mella que hace no solamente en el físico de una persona, si no que destruye la mente. Y también sé lo necesario que es tener a alguien que sostenga tu mano cuando vienen los terribles estados de depresión que se originan cuando ves el fin justo a la cara.

La percepción física que tenemos de nosotros mismos se ve alterada durante la enfermedad mientras ves terribles estragos en tu cuerpo, y siempre es conveniente tener un hijo, una hija, o un cónyuge que te traiga de regreso del espanto de levantarte un día y verte al espejo y ver que ya no sos la misma persona que se fue a dormir la noche anterior. Si muero solo, nadie me traerá de regreso de ese shock, más que una enfermera hastiada, o una monja obligada. Con palabras simples (y hasta crueles) de “Esto es por tu bien para que podas acercarte a Dios”.

Una prima, o no sé si era prima o simplemente un familiar lejano, que según mi familia “había decidido no casarse porque había decidido que le gustaran las mujeres” tenía problemas de alcohol. Y aquí entre nos que no la culpo. Delgada, con pelo varonil, alta, blanca, y una voz más masculina que la mía. Vivía con su hermana y sus sobrinos. No tenía familia propia así que no tenía porque vivir sola (o eso pensaban). Le diagnosticaron cáncer terminal en el hígado, después que nunca se atendiera una cirrosis muy agresiva. No tenía seguro privado, y tuvo que atenderse en los hospitales públicos, que aunque no son tan malos, tampoco son muy buenos. Le dijeron que no necesitaría quimioterapia pues no había nada que hacer. Un día se despertó, (me gusta pensarla sobria ese día pero lo dudo que haya sido así) y sus sobrinos estaban en el colegio, su hermana en su trabajo, y se sintió especialmente mal. Tomó un taxi, le dio la dirección del hospital donde atendían su caso. Llegó sola, la acostaron en una camilla para mientras un doctor se desocupaba. Una camilla de seguro en el pasillo del hospital como son muy comunes en los hospitales públicos. Y murió. Espero que haya estado bajo los efectos del alcohol para que no entrara en pánico y la ayudara a aceptar su inevitable fin. Sin ser atendida. Sin nadie que le sostuviera la mano. En un hospital público de Nicaragua, uno de los países más pobres de América. Entre ladrones llevados ahí por la policía misma después de haberlos agarrado y darles una golpiza. Entre enfermeras que no saben tu nombre y ni les interesa. En un pasillo, en una camilla donada por la brigada cubana hace 30 años. Espero que el alcohol la haya acompañado si quiera.

Murió en la mañana. Sus sobrinos llegaron de la escuela, su hermana de su trabajo. Se fueron a dormir. Hasta que la mañana siguiente el hospital pudo llamar a su hermana para darle la noticia. Paso un día. Nadie preguntó por ella, nadie la extrañó, estaba sola. Yo la habré visto como 3 veces en mi vida. Ese día fuimos a su vela y el comentario era el mismo “es que nunca quiso tener hijos”. No pude evitar pensar que tal vez así sería mi fin porque “no quise tener hijos”. Siempre me pareció una historia digna de una novela psicológica oscura, su historia, y tal vez un día la inmortalice en una y será un digno memorial para un alma valiente que tomó un taxi en sus últimos momentos y aceptó su destino en una camilla de hospital mientras nadie la rodeaba. Creo que ese acto le valió el cielo.

Yo tuve una pareja que es de una ciudad al norte de Nicaragua, Matagalpa. Y en una de mis primeras veces que fui a esa ciudad me llevó al cementerio de su ciudad (ahora que lo pienso debió de haber sido algo extraño) en una parte del cementerio había un tipo de capilla encima de una colina. Le pregunté que era ahí y me dijo que era donde enterraban a los pobres. Resulta ser que la alcaldía de Matagalpa se hacía cargo de tu entierro si tu familia era lo suficientemente pobre para no poder pagar un entierro. Le pedí que me llevara. Me explicó mientras subíamos a la colina (había escaleras) que era una fosa común y que luego que te enterraban no podían mantenerte ahí por siempre, así que una vez pasaba el proceso de descomposición te pasaban a otra fosa (ya sin féretro). O sea que tus huesos eran juntados con los huesos de los desafortunados que habían muerto antes de vos. Morbosamente podías ver los huesos apilados si te asomabas a una pequeña abertura. Lo cual hice yo. No puede dejar de pensar que tal vez esos prójimos no todos habían sido pobres, tal vez habían muerto solos en el mundo. No hubo nadie que reclamara sus cuerpos y al gobierno municipal no le quedó de otra que tomar dinero de los pagadores de impuestos para poderte dar lo mas decente que ese dinero pudiera comprar.

Ese tipo de tratamientos a restos humanos trasgrede nuestras creencias de respeto a los muertos. ¿Cuántas veces he escuchado decir “que montón de flores en la vela, de seguro era muy querido”? El trato mas solemne a un muerto nos hace pensar en lo tan amado, popular, querido que una persona fue. ¿Qué tal si nadie me reclama en el hospital? Después de todo es el fin que de seguro tendré porque “nunca quise tener hijos”.

sábado, 31 de diciembre de 2011

De Regreso al País de las No-Maravillas


En la serie de televisión “Sexo en la Ciudad”, en la primera temporada, el quinto episodio, la protagonista Carrie Bradshaw se topa con una vieja amiga en un restaurante muy exclusivo donde Carrie no pudo conseguir mesa esa noche. Su amiga, Amalita, es una mujer morena europea y con un acento muy fuerte. Carrie la describe como una mujer dedicada a la fiesta y a los viajes, siempre rodeada de la compañía perfecta. En pocas palabras, Amalita, lleva una vida mucho más extravagante que la misma Carrie.

A mí no me gusta hacer comparaciones de mi vida, y mis situaciones con programas de televisión y mucho menos con uno que se llame “Sexo en la Ciudad” pero la noche anterior salí con mi viejo amigo olvidado por mí a causa de trabajo, tiempo y cansancio y viví un extraño deja vu con ese episodio. Pero tenía que hacer algo el último sábado del año. A falta de mí, mi amigo se buscó nuevos amigos para mantener su ritmo de restaurantes de moda, de bares repletos y discotecas exclusivas. Mas que las ganas de salir y volver a experimentar ese mundo una vez más, le pedí que saliéramos juntos esa noche porque una amistad como la de él no es algo que quiera engavetar.

Estaba en la discoteca donde se profesa que es el lugar donde se debe estar. Discoteca que a mí no me gusta, que siempre la he categorizado como sobrevalorada, y donde solo las personas que quieren reafirmar su status social van… porque al fin al cabo parece que es el lugar donde se va para ser visto. Después de un par de horas frente a mi armario tratando elegir la ropa que tendrá la dicha de visitar tan “prestigioso lugar” salí a las 12 de la noche rumbo a ese lugar.

Llegué. Algunas cosas habían cambiado desde la última vez que había ido, y lo que me impresionó es descubrir que había habido un cambio radical del lugar, lo que justamente coincidía con la noción de que tenía muchos meses de no ir ahí. En otros lugares he hablado de cómo me da risa el teatro social que se despliega en ese lugar. Cualquier persona que conozcas aunque sea solamente de cara te saluda afectuosamente, después de todo ellos han venido a lo mismo que todos ahí… a ser vistos. Me parece un poco irónico un lugar tan teatral en un país donde la realidad social es otra.

Mi amigo estaba en el área VIP (como era de suponerse de él) así que no me quedó de otra que sacar más dinero de lo normal para poder pagar la entrada para el lugar exclusivo de esa discoteca exclusiva. Y de repente no es el dinero en sí que me duele perder… sino perderlo de esa manera, para alimentar a un teatro que tanto antes como ahora me llenaban tan poco, donde no iba para ser visto porque de verdad eso jamás me ha importado. De hecho duele el dinero cuando literalmente se tira para entrar a un lugar como estos.

Los saludos afectuosos salieron en todo el camino hacia el área VIP. Vi a mi amigo. Ahí estaba. Con sus nuevos amigos, justo como me lo imaginé. Nos saludamos. Me presentó a sus amigos. Y ahí estaba yo una vez más de regreso a ese país de las no-maravillas. Espectador de tan caricaturesco teatro. E hice un viaje en mi mente a los muchos meses atrás que solía llegar a ese mismo lugar con mi amigo. Y recordé lo cruel que es la vida de soltero que quiere dejarlo de ser. Te presentan a personas y en los próximos 5 minutos ambos evalúan el físico, posición social, educación, inteligencia, y tratan de definirte como persona y en menos de esos 5 minutos han tomado la decisión si deben mantener el interés en vos o no.

Y luego vienen los miles de pensamientos que te comen vivo lentamente. ¿Le gustó?, No puedo decir cuántas parejas he tenido antes porque es un número alto y pensará que soy inestable, tengo que ocultar mi interés porque va a pensar que estoy desesperado, aun no me ha pedido mi número de teléfono, ¿se lo debo de pedir yo? Y comenzamos a analizar todo movimiento desesperadamente para encontrar un rastro iluso de interés por su parte, leemos señales entre el humo de los cigarros y la visión borrosa que te da cinco cervezas. Y seguimos nuestra carrera cruel para poder llegar al estado de comprometido.

Sé que muchas personas no lo hacen, sé que hay muchas personas que son completamente normales. Pero recuerdo que yo tuve una terrible etapa de desesperación, y cuando uno ha tenido tan terrible enfermedad es fácil saber quien la padece ahora. Solo ve a tu alrededor y podrás verte cuando hacías justamente lo mismo. Ocultando parte de tu personalidad, resaltando otras, para que esa nueva personalidad moldeada se ajuste a la de la otra persona.

Hay otros que padecen la terrible enfermedad de comparar a sus nuevas citas con sus antiguos novios. “Siempre hay que elegir a alguien mejor que tu ex novio” argumentan todo el tiempo. No tengo palabras para eso, pero no me imagino viviendo una vida rechazando personas completamente buenas solo porque no son mejores que lo que tuve antes. Y aparte, ¿Desde cuándo un ex novio es bueno? Y buscan a esa persona con la educación perfecta, con el carro perfecto, con el sentido de moda perfecta y con amistades perfectas.

Mi amigo y yo cuando nos aburríamos de estar en esa discoteca nos íbamos a otra que es de menor calidad. Esa noche no hice ni la sugerencia de ir… era obvio que no quería que supieran que antes íbamos a ahí. Luego de que nos aburríamos (a las 5 o 6 de la mañana) de estar en la otra disco de menos calidad íbamos a comer hamburguesas a los carritos ambulantes que se ponen en la avenida principal de Managua. 30 córdobas nos costaba. Ahora parece que la rutina ha cambiado un poco, a las 3 de la mañana salimos de la discoteca a comer una hamburguesa de marca que me costó 200 Córdobas. 500% más de lo que antes gastábamos. Pero me gustaba estar con mi amigo.
Hace mucho tiempo descubrí la belleza de la sencillez, de una vida normal, ya que con las preocupaciones del trabajo bastaban ¿Por qué preocuparme de quien me vea, que carro manejo o que ropa me pondré en la noche? ¿Volveré a salir de esa manera? Creo que necesito otros 8 meses de descanso de ese lugar para poder volver a ir.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Para vos


Hay muchas cosas que ocupan mi mente durante el día, las cosas que tengo que pagar, mi trabajo, mi perra, en cómo me voy a ir a mi casa luego del trabajo, pero hay momentos entre ventanas de mi computadora donde me quedo fijamente viendo la pantalla y es cuando pienso en vos. Te pienso en aquellos momentos cuando nos estábamos conociendo, de nuestras primeras conversaciones, de como el sueño de estar con vos viviendo bajo el mismo techo (tiempo después de una relación) se volvía más o menos obvio (o por lo menos eso creo yo) en cada cosa que te decía.

En este ambiente donde trabajo, gris y de vidrio, sos ese segundo (o tal vez minutos) de pensamiento donde me olvido del frio de la oficina, y mis labios partidos, donde solo te veo sonriendo en mi mente. Imagino tu sonrisa perfecta. Tal vez solo sean unos segundos de mi ía, pero son los mejores segundos. Puedo sentir el aire de nuestro escape hipotético de nuestra realidad. Pienso que hubiera sido de nosotros de llevarse a cabo. ¿En que punto nos encontraríamos?, ¿Estuviéramos juntos?, ¿hubiéramos sido felices?, y si lo hubiéramos llegado a ser juntos... ¿seguiríamos siendo felices?

A veces pienso decirte que aun me gustas, pero no sé si eso a estas alturas es aceptable. Solo por si se te había olvidado, por si nunca estuviste seguro que me gustabas, o por si acaso simplemente no lo sabías. También pienso si te he idealizado, pero eso creo que nunca lo descubriré y me siento bien pensarte esos segundos románticos durante mi día tal y como sos: idealizado. Pienso en lo que te gusta, y lo que me gusta a mí lo que a vos te gusta.

Pienso que deberías decirme que te gusto, creo que a estas alturas definitivamente sería más que aceptable. Tal vez lo he olvidado, Tal vez nunca estuve seguro que te gustaba, o tal vez nunca lo supe. No sé si esos segundos donde me quedo estático serán los mismos segundos donde vos te quedas estático frente a tu computador. Tal vez un tipo de fuerza cósmica sincroniza nuestros pensamientos. Pero eso solo funcionara si me has idealizado de la misma manera que lo he hecho yo... Y eso no lo sé.

Puede haber muchas personas en el mundo, pero es bonito estar consciente que entre mis finanzas, mi transporte y mi perra tengas unos segundos de mi día donde por defecto aterrizas en mi mente y me hagas pensar esas cosas. No sé si seas mi alma gemela, no sé si eso exista ya que sos una persona única e irrepetible en el mundo, de la misma forma que lo soy yo, pero tal vez, y solo tal vez, nuestras almas se lleven bien juntas por mucho tiempo.

No sé si nuestros sueño de escape se realice algún día, y si es así no se si serán como las fotos de nosotros que se me vienen a la cabeza cuando pienso en ellos... pero el sol de la playa donde estamos imaginariamente hace que no necesite el suéter por un segundo. Son segundos donde vos y aquella sencillez de nuestras primeras conversaciones hacen que me olvide de donde estoy. Tal vez te des cuenta de lo que digo, y pienses "eso me pasa mi", ya sea que te siga pasando ahora, o te pasaba antes.